
El último libro de Abelardo Rodríguez Sumano "La Urgente Seguridad Democrática" es una referencia obligada para los futuros estudios en materia de seguridad nacional en México. El trabajo realizado por este autor tiene doble mérito luego que la falta de una cultura de transparencia en temas de seguridad nacional hace muy difícil trabajar de manera profesional un tema donde las fuentes información siguen siendo limitadas.
viernes 11 de abril de 2008
La Urgente Seguridad Democrática
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Gerardo Rodríguez Sánchez Lara
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12:08
jueves 10 de abril de 2008
lunes 10 de marzo de 2008
Encuentro “Narcotráfico, Terrorismo y Guerrilla: ¿La Seguridad Nacional en Juego?”
Este evento fue inaugurado por el Subsecretario de Seguridad Pública Federal, Monte Alejandro Rubido y participaron en la Mesa de Análisis el Mtro. Mario Arroyo Juárez (Escuela de Graduados del ITESM y CASEDE), el Dr. Leonardo Curzio Gutiérrez (CISAN-UNAM y CASEDE), el Mtro. Luis Herrera-Lasso (Grupo COPPAN), el Mtro. José Luis Piñeyro (UAM, Azcapotzalco) y fue moderada por el Lic. Gerardo Rodríguez Sánchez Lara (CASEDE)
El encuentro tuvo como marco la presentación del último número de la revista Foreign Affairs en Español (enero-marzo de 2008), que estuvo dedicado en esta ocasión al análisis de temas vinculados con el narcotráfico, el terrorismo y la guerrilla. Al evento asistieron alumnos, profesores y ex alumnos del ITAM, universitarios y académicos de diversas instituciones del país, servidores públicos que laboran en secretarías e instituciones de seguridad nacional, representantes diplomáticos, así como periodistas de los principales medios de comunicación en México.
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Etiquetas: seguridad nacional, defensa, terrorismo "seguridad nacional en México", guerrilla, narcoterrorismo, narcotráfico, Terrorismo
lunes 18 de febrero de 2008
Terrorismo, guerrilla y narcoterrorismo
¿Amenazas para México?
Gerardo Rodríguez Sánchez Lara
y Mario Arroyo Juárez[1]
Material original de Foreign Affairs en Español • Volumen 8 Número 1
Resumen
Hasta 2007, México no había asimilado la posibilidad real de estar amenazado por una organización terrorista internacional como Al Qaeda. Tampoco que alguno de los movimientos armados subversivos locales tuviera la capacidad de atacar instalaciones estratégicas del país o que los cárteles de la droga se valieran del terrorismo para intimidar a las autoridades. Cada vez resulta más necesaria una reforma de segunda generación de las instituciones de seguridad nacional.
La pérdida de la inocencia
En 2007 dejamos de creer que era poco probable que México se encontrara en la mira del terrorismo islámico vinculado con la red internacional de Al Qaeda. Asimismo, echó por tierra la idea de que los movimientos subversivos nacionales no tenían capacidad para cometer actos de sabotaje y terrorismo contra las instalaciones estratégicas.
Aunque los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos (11-S) modificaron algunas estructuras jurídicas e institucionales en México, la percepción que hoy se tiene sobre la amenaza terrorista es bastante ambigua. Según la última encuesta sobre política exterior del Centro de Investigación y Docencia Económicas (cide), los mexicanos no perciben al terrorismo entre las prioridades que el Estado debería atender en materia internacional. Sin embargo, de acuerdo con Consulta Mitofsky, a partir de los ataques contra instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), 47% de los mexicanos teme ser víctima de un ataque terrorista.
Antes de iniciar cualquier debate sobre un tema tan polémico conviene definir qué es terrorismo. A pesar de que la onu no ha llegado a definir un concepto único, hay quienes coinciden con la definición de Paul R. Pillar sobre los elementos mínimos que configuran este fenómeno. Para este autor:
[El] terrorismo es violencia premeditada, políticamente motivada y perpetrada contra objetivos no combatientes por grupos subnacionales o agentes clandestinos, normalmente con la intención de atemorizar a la población. Esta definición tiene cuatro elementos centrales. El primero, la premeditación, significa que debe existir una intención o decisión previa para cometer un acto terrorista [...]. El segundo es que el terrorismo se distingue de otras formas de violencia. Sin embargo es la motivación política la que lo distingue de un acto criminal [...]. El tercero, que los objetivos son no combatientes, significa que los terroristas atacan a la gente que no puede defenderse [...] y el cuarto es que los responsables, sean grupos subnacionales o agentes clandestinos, se distinguen por no operar mediante operaciones militares normales. Un ataque hecho por las fuerzas uniformadas de un gobierno o fuerzas de otra manera identificables, no es terrorismo.
Los ataques del 11-S provocaron cambios en la forma de abordar el problema de la seguridad global y transformaron la estructura de gobierno de los Estados, afectando la vida cotidiana de millones de personas. Muchos países dieron respuestas de carácter estructural, modificando su marco jurídico, creando nuevas agencias y asignando más recursos para enfrentar el terrorismo. Con ese propósito, los países considerados “de primera línea” (aquellos con mayores riesgos) desarrollaron acciones diversas:
1. Elaboración de leyes en los rubros de antiterrorismo: prácticas financieras, aduanas, migración y extradición;
2. Reestructuración y entrenamiento de cuerpos policiacos orientados a la lucha antiterrorista;
3. Control de la exportación y tráfico ilícito de armas;
4. Fortalecimiento de la seguridad nacional mediante el diseño y práctica de técnicas idóneas de gestión de crisis, y
5. Medidas de seguridad en la aviación y los transportes en general, así como en instalaciones estratégicas.
La respuesta de México ha sido ambigua. Por un lado ha cumplido con varios compromisos multilaterales y bilaterales. Sin embargo, la estructura del Estado permanece casi intacta y no existe un proyecto de seguridad nacional que aglutine consensos y despliegue el poder nacional para hacer frente a la inseguridad. Esto incluye al terrorismo en dos de sus principales variantes: el internacional y el interno. La amenaza de ataques terroristas en suelo mexicano constituye un asunto serio y, a diferencia de otros países, no se han tomado todas las medidas necesarias para hacerles frente.
Es cierto que, si se analizan las tendencias y acontecimientos históricos, México no puede compararse con España, Irlanda, Francia, Reino Unido, Colombia, Perú, India o Israel, donde el terrorismo ha representado una amenaza desde hace mucho tiempo. No obstante, si se parte de la definición propuesta por Pillar y se reconoce que el terrorismo es una táctica más que un fin, se pueden identificar señales que alertan sobre las capacidades e intenciones de diversos grupos terroristas, tanto subnacionales como internacionales.
[1] Gerardo Rodríguez Sánchez Lara es internacionalista por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y profesor de la Universidad Iberoamericana. Mario Arroyo Juárez es maestro en Política Criminológica por la London School of Economics y profesor de la EGAP del Tec de Monterrey. Ambos son profesores de terrorismo en el Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea. Agradecemos la colaboración de Luis Valentín Pereda.
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Gerardo Rodríguez Sánchez Lara
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Etiquetas: seguridad nacional, defensa, terrorismo "seguridad nacional en México", atentados, bombas, guerrilla, narcoterrorismo, Terrorismo
lunes 17 de septiembre de 2007
Political Asymmetries in the Era of Globalization: The Asymmetric Security and Defense Relations from a Worldwide View
characterize everything from the nature of the threats we face to the nature of war and beyond. Labelling current and future threats as «asymmetric» diminishes our understanding of the threat environment. In the age of globalization, of new threats, new and even revolutionary technologies, and new forms of military operations, the requirement for clear thinking increases commensurately. Authors from four continents will follow this new way of thinking.
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Gerardo Rodríguez Sánchez Lara
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Etiquetas: seguridad nacional, defensa, terrorismo "Guerras asimétricas", "relaciones asimétricas", "seguridad asimétrica", "seguridad internacional"
viernes 14 de septiembre de 2007
Antiguas y nuevas amenazas a la seguridad de América Latina
La agenda de seguridad en América Latina es muy compleja por la diversidad regional, geopolítica, económica y social que se observa a lo largo de todo el continente. Por ejemplo, para las pequeñas islas del Caribe, amenazadas cada año por la temporada de huracanes, no existe espacio en la agenda de riesgos para temas como el terrorismo o el narcotráfico. En contraste, para México, que se ha visto seriamente vulnerado al compartir una frontera con un país tan poderoso como Estados Unidos, temas como el tráfico de drogas, armas y personas así como la inseguridad pública son considerados prioritarios en su agenda de seguridad nacional, mientras que un huracán o un terremoto pasan a segundo término porque no ponen en riesgo la supervivencia del Estado per se.
A pesar de que siguen existiendo algunas disputas territoriales en la región, la probabilidad de que hoy en día América Latina sea testigo de una guerra interestatal se ha reducido al mínimo por razones esencialmente históricas. En primer lugar, la consolidación de un espacio internacional de solución de conflictos en el marco de la Organización de Estados Americanos y de las Naciones Unidas (como la Corte Internacional de Justicia) así como el proceso de democratización a lo largo del continente, han ayudado a que las alternativas bélicas ya nos sean rutas que los gobiernos puedan escoger fácilmente para resolver sus diferencias.
Por otro lado, las experiencias que se vivieron en Sudamérica con la proliferación de gobiernos denominados de “seguridad nacional”[3] y las guerras civiles en Centroamérica, han dejado profundas huellas en el seno de las sociedades nacionales. Dichas huellas permiten suponer que para los gobiernos, los caminos de la represión y la violencia generalizada ya no son viables y que las naciones latinoamericanas no están dispuestas a recorrerlos en detrimento de su desarrollo.
En tercer lugar, el fenómeno de la regionalización ha ayudado indudablemente a que los países encuentren mayores beneficios en la cooperación para el desarrollo, en la creación de instituciones económicas y comerciales así como en la instauración de mecanismos de concertación política y confianza mutua (en el ámbito militar). Hoy parece casi impensable que se suscite una guerra en el interior de las fronteras del MERCOSUR, del Caricom o de la Comunidad Andina de Naciones.
Actualmente, las amenazas que asechan a Latinoamérica están cada vez menos relacionadas con las antiguas agendas militaristas propias de la Guerra Fría y se encuentran más cerca de las realidades socioeconómicas, de las vulnerabilidades vinculadas con el medio ambiente y en el caso de algunos países, de su localización geográfica, con las asimetrías económicas que generan infinidad de problemas fronterizos, con la fragilidad institucional de algunos gobiernos, y con el surgimiento de actores no estatales ilegales, cada vez más contestatarios a la autoridad de los Estados.
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Etiquetas: seguridad nacional, defensa, terrorismo "seguridad en América Latina", "seguridad nacional en México", amenazas



